Durante milenios las pinturas de la cueva de Ekain han permanecido ocultas a los ojos de todos, refugiadas en el frágil microclima de la caverna que ha asegurado su preservación. ¿Cómo podemos, sin embargo, contemplar el testigo de las inquietudes de esa humanidad lejana sin dañarlo? De esta necesidad surgió la idea de construir una réplica de la caverna. Así lo vieron la Sección de Prehistoria de la Sociedad de Ciencias Naturales Aranzadi y el Ayuntamiento de Zestoa. Corría el año 1.985 y al llegar el 2.002, toda vez que las obras están ya iniciadas, el objetivo final de difundir el patrimonio asegurando su conservación se verá cumplido

La réplica se ubica a pocos metros del centro de Zestoa y a la distancia adecuada de la gruta original para asegurar que no se dañe ésta. El acceso obligado a pie y otras acciones conservacionistas tiene como objetivo preservar y regenerar los valores naturales y paisajísticos del valle. Ese mismo valle donde vivió la humanidad que pintó las paredes de la caverna.